miércoles, 24 de julio de 2019

Número 58 de entreTodos

EL colegio Edes aporta calidad de enseñanza y de vida

EL colegio Edes aporta calidad de enseñanza y de vida

17-04-2019

La barreirense Sofía Da Costa, que cumplió 21 años el pasado enero, llegó al colegio Edes hace cinco años y el próximo junio se despedirá del centro. Su madre, María Lucinda Amor, repasa en esta entrevista la trayectoria de Sofía y los buenos recuerdos que se lleva de su estancia en Edes.

- ¿Cómo fue su primera escolarización?

-Nosotros vivimos en San Cosme de Barreiros y, además, tenemos el colegio cerca de casa, así que la matriculamos allí al cumplir los tres años. Yo tenía un poco de miedo porque Sofía era una niña especial, pero desde la Asociación de País e Nais de Nenos con discapacidade da Mariña de Lugo (Apned), de la que formaba parte como fundadora, me recomendaron dar el paso. Esta etapa tuvo cosas buenas y otras no tan buenas, pero la verdad es que los niños la aceptaron bien. En ese sentido, creo que es un beneficio para los demás niños porque aprenden a convivir con niños con necesidades.

-¿Cuándo decidisteis cambiar de centro?

-Después de acabar la etapa de educación obligatoria. Con anterioridad ya había ido a conocer Edes y planteé al equipo específico la posibilidad de una escolarización compartida, pero no me lo permitieron, así que decidí dejarla en San Cosme. Cuando acabó esta etapa me plantearon enviarla a un centro interno de Lugo, lo que me generaba muchas dudas porque era una niña muy apegada a mí y tenía miedo. Aún así, decidí probar para ver si adquiría independencia y descubrir hasta dónde podía llegar. La experiencia fue negativa. Empezó el colegio un miércoles y cuando volvió el viernes venía mal en todos los aspectos, así que no regresó.

-Fue entonces cuando la matriculaste en Edes….

-Sí y fue maravilloso. Sofía tiene la grandísima suerte de que se adapta bien, pero a Edes va súper contenta. Hay días que estoy en la parada esperando el transporte y me cuesta aguantarla de las ganas que tiene de irse al colegio. Ella va contenta y nosotros también lo estamos, Edes aporta calidad de enseñanza y de vida porque todos formamos una gran familia. El colegio tiene un equipazo a lo grande y Sofía tuvo avances en muchos aspectos.

-¿Cómo afrontas el final de curso?

-Me da pena, creo que debería haber un recurso que dieran continuidad a Edes, pero en el mismo sitio. Ahora irá a otro centro a Burela e iremos viendo su evolución día a día. Es algo que aprendes con el tiempo, que hay que vivir al día y lo que llegue, pues llegará.

-¿Cómo ves la evolución de la atención a las personas con diversidad funcional en estos veintiún años de Sofía?

-Cambió todo a mejor, se saben más cosas y la sociedad conoce mejor los problemas que tenemos, pero falta camino por recorrer.

-¿Qué pedirías?

-A la Administración, que nos facilite las cosas, que no nos pongan trabas, pues bastantes problemas tenemos. Hay muchos aspectos en los que se puede mejorar como por ejemplo en la atención sanitaria. Luego, a la sociedad, pues le diría a la gente que no se canse de ayudar, que nos tienda la mano y no tenga miedo a preguntar.

-¿Por qué son necesarios colegios como Edes?

-Si colegios como Edes no existieran haría falta crearlos dentro de los propios centros ordinarios. De qué le vale a mi hija una clase de Matemáticas o de Conocimiento del Medio; a ella le vale que le enseñen aspectos de la vida cotidiana y a manejarse de la manera más independiente posible. Dentro de sus limitaciones, en los colegios de educación especial aprenden al máximo de su capacidad. En este sentido, en los colegios ordinarios faltan herramientas para atender cada caso específico. Ojalá las hubiera

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