viernes, 21 de septiembre de 2018

Número 56 de entreTodos

Tras el análisis sobre cómo es nuestro medio rural y como es en especial para las personas con discapacidad, creemos que debemos unirnos para REIVINDICAR

Tras el análisis sobre cómo es nuestro medio rural y como es en especial para las personas con discapacidad, creemos que debemos unirnos para REIVINDICAR

05-09-2018

 

 

  • En cuanto a la ruralidad es urgente trabajar en la línea de la promoción del “orgullo rural”. Tras muchos años de maltrato de lo rural equiparándolo a connotaciones peyorativas (véase la definición peyorativa de aldeano en el diccionario de la RAE) es necesario y urgente rescatar las connotaciones positivas de lo rural, de la aldea, haciendo una labor pedagógica y comunicativa de visibilización y sensibilización de dichos valores.

 

  • Es necesario que se tenga en cuenta y tome conciencia de todas las oportunidades de relación y convivencia que se fueron perdiendo en el medio rural entre otras cosas al desaparecer paulatinamente “el común” al ser sustituido por “lo público”: en el común había un sentimiento de propiedad comunal y responsabilidad que no hay en lo público que provoca desafección y lejanía (consumidor del bien o servicio en vez de “prosumidor” del mismo) Se perdió la implicación y responsabilidad y por tanto la participación en la vida y espacios comunes.

Los espacios comunes fueron cambiados por espacios públicos que dependen de alguien ajeno a la comunidad perdiendo soberanía que se sustituye por dependencia (clientelismo). Reivindicar el común como vertebrador de la vida colectiva y la participación en el medio rural recuperando parte de esa soberanía colectiva propia de las comunidades rurales (que aun se mantiene en alguna “parroquia rural”) y desde ahí recuperar las relaciones personales en torno a esos bienes y servicios comunes en los que participa toda la comunidad sería un objetivo imprescindible.

Si además le añadimos el hándicap de la discapacidad las posibilidades de relaciones interpersonales en la comunidad disminuyen siendo sustituidas por relaciones con “servicios de dependencia”.

 

  • Un equilibrio entre gastos y recursos, con prestaciones tengan en cuenta las necesidades reales en el medio, así como una discriminación positiva con beneficios fiscales que permita fijar población y combatir su despoblación.

Hay recursos que están funcionando en transporte por ejemplo: educativos, asistencial…que está infrautilizado, y por otro lado ausencia de transporte para la población en general.

 

  • Es necesario recuperar un hospital comarcal en condiciones con las espacialidades necesarias y no repercutir en la población que tiene que trasladarse a Avilés, Oviedo… incluso a recursos privados, el ahorro del sistema sanitario.

 

  • La renta básica es un objetivo inaplazable, porque permitiría el tiempo para la creatividad e innovación, la creación de nuevas formas de relación y producción, cercana y relacional, alejada del imperativo de la supervivencia.

 

  • La accesibilidad es un derecho básico: transporte, mejora de la FEVE, más horarios, lanzaderas desde los pueblos a las paradas.

 

  • Es necesario que se tenga en cuenta la discapacidad en el diseño de espacios y servicios públicos (y privados), desde un enfoque de “accesibilidad universal” para lo que no queda otra que trabajar en favor de una mayor empatía y sensibilidad por parte de los responsables de los mismos (y de su personal) no solo a la hora del diseño sino también en la prestación de dichos servicios públicos (y privados) para que sean más inclusivos.

La falta de dicha sensibilidad y empatía tanto en el diseño de espacios y servicios como en su prestación, genera situaciones de discriminación y de frustración que redundan en un detrimento del bienestar emocional.

Algo tan básico como la presencia de personal de salud mental en las centros de salud, al menos un día por semana.

 

  • También el entorno cercano a la personas con discapacidad debe dar un paso al frente, vecinos, médicos, … se debe sensibilizar socialmente para generar comunidades de acogida, cercanas, donde el apoyo natural se genere por si mismo, potenciando el derecho a la autonomía de las personas. Las familias también deben empezar a propiciar la autonomía, el derecho a la intimidad, la decisiones personales acompañadas, incluida la gestión de los propios recursos económicos, acorde a las capacidades reales y no recortadas.

 

  • Es necesario en general acompañar las dificultades añadidas a la discapacidad al residir en el medio rural. Debe suplirse con discriminación positiva para equilibrar y minimizar esas dificultades para que sean atendidos esos derechos. Sensibilizar a la comunidad para que haya una toma de conciencia sobre las capacidades y potencialidades y se reduzca la presión social y cultural que condiciona el pleno disfrute de los derechos delas PCD.

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