Número 59

Publicado el 15-10-2019

En el Colegio Edes terminamos un curso con muchas novedades, partiendo de un intenso trabajo en equipo, pieza fundamental para la mejora de la educación y la calidad de vida de nuestro alumnado.  Un año más somos conscientes de que el camino más decisivo que está por recorrer se encuentra fuera de nuestras paredes, está en los pueblos y entorno en que vivimos cada uno. Es el camino hacia la inclusión social de la diversidad intelectual. Con la mirada puesta en esa meta, desarrollamos un itinerario personal, basado siempre en intereses y capacidades, con apoyos especializados y metodologías abiertas.

 

Desde la etapa de infantil hasta la edad de 20 años se establece un Plan Individual de Trabajo que incluye estrategias y herramientas de comunicación, de desarrollo emocional,  de habilidades sociales, de autonomía personal y prelaborales. Se diseñan actividades de estimulación multisensorial, talleres con actividades funcionales y significativas, actividades deportivas, terapias complementarias (piscina, música, movimiento, animales,…) o incluso prácticas en centros de trabajo si se accede a la formación profesional especial.

 

A lo largo de estos meses desarrollamos actividades conjuntas con alumnado de otros colegios de la comarca, especialmente con el Jesús Álvarez Valdés de La Caridad y Príncipe de Asturias de Tapia de Casariego. Pero también con Ribadeo o Navelgas. Trabajamos diversos proyectos, investigamos, aprendimos  y disfrutamos del Arte. El profesorado tampoco para aprendiendo continuamente sobre temas específicos que facilitan el aprendizaje, como es la integración sensorial.

Destaca la labor en la actividad física y deportiva, que nos llevó a elaborar propuestas creativas para facilitar el movimiento, conocer nuevos deportes y disfrutar mucho con ellos y junto a otras personas.

Además, diseñamos un proyecto Erasmus +, junto con otros tres países europeos, al que llamamos TAPIA, (Traducido al Inglés como Alianza Transcultural para Actividades Pedagógicas Inclusivas) y que intentará a lo largo de dos años analizar las barreras que existen en los diferentes países e intercambiar buenas prácticas que ayuden a salvarlas o eliminarlas.

 

Como recordamos a inicios de curso, para una sociedad que se valore como justa e igualitaria, reconocer la diversidad como algo positivo es básico. Para ello necesitamos dar respuestas diferentes a las personas diferentes y ser lo suficientemente flexibles y respetuosos para aceptar distintos ritmos, distintas formas de comunicación, de interacción o de respuesta.